RECUERDOS

Toda la semana deambulando de un sitio para otro, sin tener tiempo para pensar, para escucharme, queriendo estar rodeada de ruido, de gente, murmullos que me acompañaran, queriendo no estar sola,... no sabía el porqué, pero hoy he encontrado la razón de esta desazón que me quemaba.
Hoy se la razón y me ha golpeado brutalmente. Me he puesto a llorar sin sentido, he querido aguantar, me he mordido los labios pues ya hace 15 años de aquello, y he querido ser fuerte, no acordarme pero ¿Cómo no hacerlo? Fuiste mi primera gran pérdida, esa que se me quedó grabada en el corazón y hoy, 15 años después, me pesan las sonrisas que no te brindé, los abrazos que dejé de darte y el que te fueras tan pronto, sin conocer a tu nieto ni a mis sobrinas.
He rememorado el momento que vivimos todos los que te conocimos. Aquel día tu mujer llamó a casa temprano por la mañana, mi madre nos envió al instituto casi sin vestirnos, nos hechó de casa, no nos quería allí. Supongo que sintió por el timbre de voz de tu mujer que algo no marchaba bien, que algo malo estaba pasando y sintió el deseo de alejarnos de allí cuanto antes. Muchas otras veces había pasado algo similar, pero nunca con la magnitud de aquel día, nunca antes había visto a mi madre así. Fue la primera vez que pensé que se iba a venir abajo.
Al llegar al instituto una vibración me decía que ya nada volvería a ser igual, cogí el teléfono y marqué el número de tu casa. Entonces se desencadenó todo, salí corriendo, volví a clase y arrasé con todo lo que encontré, nadie podía pararme, las mesas volaron, tiré todo lo que me encontré a mi paso, salí en busca de mi hermana y casi me la llevé en volandas para casa. No conseguía articular palabra, nadie podía pararme en mi furia y quería gritar, morder, pegar, destrozar todo lo que me encontrara para poder aliviar la ira que tenía. Pero te cuento, que a pesar de intentarlo, no lo conseguí.
Hay momentos en los que te importa una mierda todo y sólo quieres hacerte daño para no sentir ese dolor tan intenso que te martillea el corazón y te lo agujerea, no sentir esa ansiedad de saber que nunca más vas a volver a ver a esa persona, ese dolor que te penetra, te rompe por dentro y te deja sin lágrimas. Ese día supe lo que era el odio, vi a mi padre derrumbarse y me sentí morir.
Hoy, 15 años después, tu recuerdo me pesa en el corazón y no se que coño tengo que hacer para sentirlo más liviano.
Hoy, 15 años después, creo que has abierto esa ventanita entre las nubes, te has sentado en una gran butaca y has velado por nosotros, pues esta semana he sentido tu aliento en mi alma.
Donde quiera que estés, mi abrazo azul es hoy para tí.
Tuya para siempre,
Milo.

9 vociferaron:

lou dijo...

Sea quien sea esa persona, estoy segura de que sí ha velado por vosotros, y de que no le gustaría en absoluto verte así. Por supuesto no hay que hacer como si nada y está muy bien que llores, pero a veces pienso que el mejor homenaje que se le puede hacer a alguien que ya no está es intentar estar bien. Lo que a mí personalmente me "tortura" al pensar en mi propia muerte es imaginarme a los que me quieren hundidos por mi partida. Prefiero imaginarlos recordándome con una sonrisa. Inténtalo por muy difícil que sea y seguro que te sentirás mejor. Y cuando quieras llorar, llora, salta, patalea... y llámanos!!!

mardevientos dijo...

Ay Milo.. cuando algo desde adentro nos moviliza y después descubrimos el porqué es muy fuerte...
Seguramente es como decis, desde alla arriba estaba haciendose recordar

doble visión dijo...

"...me pesan las sonrisas que no te brindé, los abrazos que dejé de darte..."

Milo, creo que en esta pequeña gran frustración se centra todo tu dolor...Es por eso que no deberiamos jamas reprimir los deseos de decir tequiero, de regalar sonrisas, de abrazar hasta que nos digan BASTA!...
De todos modos, esta especie de catarsis, hecha quince años despues o cada aniversario, es el mecanismo natural que va limpiando nuestra alma de impurezas.
Que bueno que recuerdes asi...que lástima estar tan lejos y no poder meter tus lagrimas en una chistera y transformarlas en sonrisas voladoras.

beso
marcelo

K-pon dijo...

Milonguita, has dado un gran paso.
Hace muy poco pasé lo que pasó tu padre. Quizas, alguna vez agluien de
mi entorno escriba lo que te pasó a vos.
Un beso grande.

Anele dijo...

Mi niña, ya te echaba yo de menos por aquí...
Siento que estés pasando un mal momento; a veces en la vida hay momentos duros, muy cuesta arriba y que todo se ve muy negro; tómate tu tiempo para llorar, gritar, patalear y sacar toda esa frustración; para cuando lo hayas hecho volver con las energías renovadas a comerte el mundo, te espero, aquí, deseando volver a imaginar tu sonrisa.

Un beso y todo mi apoyo

verde dijo...

Lo siento, muchas veces es mejor no recordar.

almayer dijo...

milo, pues aunque haya sentimientos dolorosos muchas veces son necesarios, al fin y al cabo son una parte de nuestra vida, y como todo hay que vivir, espero que estés mejor, a ver si tengo que ponerme a contarte historias de las mías.

achuchones

DALIDA dijo...

Llorar desahoga el corazón y el alma, y porqué no puede ser bonito llorar por alguien que nos ha importado? Creo que no tenemos cultura de la muerte, siempre he pensado en las pelis cuando velan al que se va de este mundo con un festejo tipo boda, realmente me gustaría que el dia que se despidan de mi fuera así...
mil petons i una forta abraçada.

Nacho dijo...

Me gusto mucho tu relato. No lo que pasó. Claro. Sino que alguien que te acompañó, que inventó trocitos de tu vida provoque en ti 15 años después esos sentimientos.

Un saludo, guapetona.

 

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