SIGUES AHÍ
Va a hacer dos semanas que te has ido.  He pensado mucho en que decirte y creo que no puedo aportar mucho más de lo que te escribí allá por el 2007, así que sirva lo escrito para decirte que ahora se que nunca volveré a ser la misma, pues un pedazo de mi corazón se ha roto con tu marcha.

Te quiere,
Sonia.

A MI PADRE

Nos han pasado muchas cosas a tí y a mí. Tantas en 31 años de vida que sería imposible enumerarlas, muchas buenas pero casi siempre le daba más importancia a las malas. Creí que éramos como dos líneas paralelas condenadas a estar cerca la una de la otra, pero sin llegar a tocarse jamás. Te juzgué demasiado pronto y demasiado deprisa. Casi te destierro del pedestal en el que te tenía cuando era pequeña, sin darme cuenta que tu también has sufrido.

Dicen los que nos conocen que chocamos porque nos parecemos demasiado, cada vez más, me doy cuenta de que tienen razón. Muchas veces te dejaste llevar por la ira y arremetiste contra mí, pero yo no me dí cuenta que hacía lo mismo contigo, quizás de otra manera, pero igual de dolorosa. No me di cuenta de que te hacía daño y sólo ahora se admitir mis errores me doy cuenta que en muchas cosas estaba equivocada, te echaba en cara muchos descuidos y a pesar de que no eres de los que admiten que se equivocan, hubieron gestos de acercamiento que no supe interpretar, tan claro veía que yo tenía la razón que me creí Dios y no supe perdonar, cuando a tu modo tu me lo implorabas.

Hoy has tenido uno de esos gestos, sin saber tocar la guitarra la has cogido y me has cantado a mí, a tu hija. Has cantado una canción que me ha roto el alma, tan suave era tu voz y tan fijamente me has mirado que has tenido que parar de cantar. Te he abrazado y te he comido a besos, y tu has hecho lo mismo. He podido ver que con tus agrietadas manos te has frotado los ojos y yo para conseguir que las lágrimas no se me escaparan he empezado a cantar otra canción. Me he sentido como si tuviera otra vez cinco años, segura y amada entre tus brazos, como si nada malo me pudiera pasar y a salvo del mundo. Me he sentido tan afortunada por tenerte a mi lado, que he pensado que si algún día no te tuviera a mi vera, un pedazo de mi corazón se rompería para siempre.

Te quiero padre.


 

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