CAMINANTES
No hay cómo experimentar el Camino en tus propias carnes, por mucho que te lo expliquen no eres consciente hasta que estás allí. Notas cómo la mochila de las preocupaciones queda atrás, y el Camino se te muestra cómo la vida, dónde por momentos sonríes sin motivo aparente, otros lloras desconsoladamente sabiendo muy bien el porqué, ves pasar a peregrinos, algunos de los cuales te acompañarán durante todo el trayecto y otros tan sólo durante un fugaz momento. Hagas cómo hagas el Camino, éste siempre sacará lo mejor de tí. Lo que hagas cuando acabes, es sólo cosa tuya, pero el camino espera que hayas aprendido algo de él, incluso el hecho de no haber aprendido nada.


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